


El reconocimiento de nuestra interrelación natural con los demás seres – que somos todos parte de un tejido – abre el camino para una propuesta de vida inherentemente conectada con el otro y el territorio. En este sentido, el Yoga y Vida Integral es también una propuesta cultural, social, ambiental y política. Una cultura, así como cualquier expresión de la vida, nace desde una semilla y crece en un útero que lo alimenta, le da fuerza, y sustento. De esta manera, sembramos y cuidamos semillas de vida, alimento, y medicinas, practicas, entendimientos y saberes para el desarrollo de una cultura basada en el Amor y la Sabiduría. Desarrollamos, bajo este propósito, secuencias de posturas internas y externas para un buen nacer, buen vivir, buen dormir, buen alimentarse, buen compartir, buen relacionamiento, entre otros.














