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Madre Kumbra

Saberes de y para la Tierra

Es vital responder a las necesidades y realidades del territorio, teniendo en cuenta que de ella recibimos todo. Esta reciprocidad con la Tierra nos trae equilibrio y nos alinea con nuestro papel natural como seres humanos. De adentro hacia afuera y desde cada acción podemos crecer en armonía, felicidad y en beneficio para el uno y para el otro.

Hemos encontrado inspiración y herramientas importantes de diversas fuentes que expande nuestra perspectiva para vernos, sentirnos, pensarnos y habitar el territorio de una manera integral, teniendo en cuenta los diferentes aspectos del Ser y el Hacer y los ritmos, saberes y energías de la Tierra que habitamos. Así, vamos caminando y co-creando una cultura orgánica, natural, regenerativa, empoderante y que este en pro y colaboración de la vida y de la Tierra y que deje un hogar, huella, y zendero para las siguientes generaciones.

En la permacultura y prácticas de cultura regenerativa hemos aprendido técnicas para de diseñar y realizar espacios sostenibles y sustentables. Así mismo, el apoyo de mayores y abuel@s que vienen con sus medicinas nos recuerdan cómo vivir en armonía con la Naturaleza, con la Tierra, con nuestra propia humanidad y con el otro, entendiendo que el camino se vive y manifiesta en todas nuestras relaciones. Habitar desde el Corazón nos lleva a sanar y darnos cuenta que habitamos un hogar colectivo y nos sostenemos en un tejido que requiere consciencia en cada puntada. De esta manera, el camino se hace real cuando nuestro pensamiento, palabras y acciones van alineadas con la prosperidad, libertad y vida de los demás, especialmente los más cercanos. Y la sabiduría la encontramos en y a través de cada piedra, insecto, árbol y demás expresiones de la Naturaleza. Solo necesitamos observar y estar disponibles para escuchar con el Corazón.

De aquí, solo cabe invitarte a que te encuentres con el silencio y escuches para recordar que este es un proceso continuo y constante, de mucha observación y conocimiento propio y que, así como la Tierra, debemos caminar con paciencia y siendo conscientes de cómo y dónde pisamos.