Desde principios de los años 90, el Abuelo Carlos, padre de Esteban y visionario de la necesidad de reconciliar la ciudad y la Naturaleza, escuchó el latir del territorio y dejó que este monte creciera. Camargos y chilcas, entre muchos otros pioneros, se apoderaron de lo que por un tiempo fue potrero para que creciera selva entre la ciudad. Con la fuerza de la naturaleza y más más de 3,000 árboles nativos sembrados en una hectárea de tierra, comenzamos a regresar. Y asi, en el equinoccio de marzo del 2016, nace la Madre Kumbra. Para el 2022, recibimos reconocimiento como Reserva Natural de la Sociedad Civil, parte del sistema Nacional de Áreas Protegidas.




Quieres contribuir a nuestra labor, conoce como hacerlo en este enlace